Al contrario de la creencia popular, la industria de la madera fomenta el
desarrollo sostenible del sector forestal español, actividad declarada estratégica por la Unión
Europea frente al cambio climático y las emisiones de CO2.
La madera se utiliza históricamente en contacto alimentario, no solo en
envases. Su porosidad, una de sus principales ventajas en la conservación de los alimentos, hace
que se le perciba como un material menos apto frente a lo que la observación, la experiencia y
diversos estudios científicos demuestran.
El chopo y el pino con el que se fabrican los envases de madera para pescado,
proceden de cultivos y bosques sostenibles; gestionados de manera que nunca se corta más madera de
la que crece en un año.
De acuerdo con estimaciones de Medio Ambiente, la superficie forestal española
alcanzará 28 millones de hectáreas en 2010, un 56% del territorio nacional. La superficie arbolada
habrá crecido más de un 6% en los últimos 15 años.
La madera contribuye a frenar el cambio climático. De hecho en una caja para
pescado tipo, la madera ha absorbido a través de la respiración del árbol 1,4 kilogramos de CO2..
Esto supone la captura de la atmósfera de 20 mil toneladas de CO2., emisión equivalente a 82 mil
barriles de petróleo. Así, una empresa que consume o utiliza envases de madera, a parte de
disfrutar de sus ventajas puede mejorar su huella de Carbono.
La madera para envase de pescado no está tratada, y el envase no consume agua
ni productos químicos en su utilización porque es de un solo uso. Una vez terminada la vida útil
del envase, se tritura y recicla de forma fácil y económica, continuando atrapado el CO2 en la
madera del producto reciclado, p.e. tablero aglomerado. La tasa de reciclaje del envase, embalaje y
palet de madera en España en 2008 fue del 58%, tres puntos por encima de lo que Bruselas exige al
conjunto de materiales de envase (Estudio FEDEMCO-Ecoleño-ECOEMBES).
Un material higiénico
La madera en contacto con alimentos se ha utilizado y utiliza
tradicionalmente, sin riesgo, no sólo en envase y embalaje, si no en tablas de cortar y encimeras,
utensilios y menaje de cocina, paletas de helado, barricas de vino, curado del queso, etc.
El envase de madera es un envase higiénico porque es de un solo uso (R.D.
888/1988), se produce bajo buenas prácticas en la fabricación, y su porosidad le confiere
propiedades antibacterianas. Hay numerosos estudios sobre contaminación microbiana, sobre todo
comparando tablas de cortar de madera con las de plástico. Los doctores en microbiología Cliver, Ak
y Kaspar, de la Universidad de Winsconsin-Madison (EE.UU.) concluyeron en 1994 que las tablas de
plástico no se podían considerar más higiénicas que la madera, destacando el efecto tampón que
produce su porosidad.
España reconoció en 1984 la idoneidad del uso de la madera para pescado en
envases de un solo uso en el Real Decreto 1521/1984, tal y como por ejemplo hizo Francia después en
1992 (Arrêté Ministériel du 28 déc. 1992).
En 2004 el Reglamento (CE) nº 853/2004 establece normas de higiene en
productos de la pesca, significando un punto de inflexión al limitar su conservación en hielo en
envases impermeables y con drenajes para el agua.
Esta exigencia de Bruselas, no se corresponde con lo que en el día a día las
buenas prácticas del sector pesquero y las autoridades sanitarias en España confirman; que la
utilización de todo tipo de envases y prácticas de conservación no plantea riesgo alimentario
alguno si se realiza en condiciones higiénicas (envases de un solo uso no reutilizados, envases
reutilizables higienizados tras cada uso, etc.).
Ejemplo de ello son la norma UNE 195001:2008. “Guía de prácticas correctas de
higiene para producción primaria de pesca”, o las guías de buenas prácticas higiénicas editadas por
la Generalitat de Cataluña en 2008 para barcos y en 2007 para lonjas, que no descartan la
utilización de envases de un solo uso si se garantizan sus condiciones higiénicas y de no
reutilización
Calidad y diferenciación en origen
Gran parte de la pesca diaria de cerco de pescado azul en España, sobre todo
de sardina y boquerón, se envasa tradicionalmente en madera sin ningún problema. Es el envase
elegido en origen por cofradías y armadores por su resistencia, unificación de formatos, fácil
manejo, posibilidad de impresión de marcas, y propiedades para la conservación natural del producto
fresco.
En el barco, la lonja y en el mercado un envase de madera trasmite veracidad.
La frescura salta a la vista. Es el formato que viene del mar, sin más preparación del producto que
su contacto con el hielo. El agua de fusión no permanece en contacto con el pescado al permitir el
envase que drene.
El envase de madera, que también se utiliza en mariscos y moluscos, todavía
presenta oportunidades de desarrollo en la cadena de comercialización; estabilidad en el precio al
proceder de una materia prima renovable nacional; diversificación de formatos para evitar el
re-envasado; desarrollo de imagen distintiva de calidad y origen; ahorro en instalaciones de
limpieza y desinfección de envases, etc.
El sector de envase, embalaje y palet de madera en España está formado por más
de 800 empresas, que dan empleo a 9.000 personas, generando una facturación de más de 1.200
millones al año, siendo un factor de desarrollo de la economía rural. La madera utilizada supone la
captura de más de 3 millones de toneladas de CO2.